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Sábado, 17 de octubre

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    Internacional

    Nobel de Medicina 2026 para los creadores de la optogenética

    Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel fueron distinguidos por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz, método que permite estudiar cómo las neuronas…

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    Nobel de Medicina 2026 para los creadores de la optogenética
    Imagen: Cooperativa

    El Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2026 recayó en el estadounidense Karl Deisseroth y los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética, anunció la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo.

    Según el fallo, esos hallazgos sentaron las bases de una nueva era en la neurociencia. La optogenética permite mostrar cómo las células nerviosas dan forma a los recuerdos, los sentimientos y los comportamientos en el cerebro vivo, y ha llevado a los investigadores a revelar circuitos neuronales que controlan recuerdos, emociones y conductas específicas vinculadas a trastornos neurológicos y psiquiátricos.

    En el ámbito de la medicina clínica, el método está siendo utilizado por equipos de investigación que buscan restaurar la vista en personas con deterioro visual.

    La Asamblea Nobel destacó el alcance de la técnica: «La optogenética ha transformado radicalmente nuestra comprensión del cerebro. Cada día surgen nuevos descubrimientos que contribuyen a resolver uno de los grandes misterios de la humanidad: cómo funciona nuestro increíble cerebro».

    El origen del método se remonta a comienzos de la década de 2000, cuando Hegemann y Nagel descubrieron la canalrodopsina, una proteína de las algas con propiedades únicas en la superficie de la célula. Al ser iluminada con luz azul, la proteína abre un canal por el que fluyen iones cargados hacia el interior de la célula, lo que genera un impulso eléctrico.

    Hegemann indagaba entonces cómo la Chlamydomonas, un alga unicelular, es capaz de nadar hacia una fuente de luz. Junto a Nagel comprobó que, sin importar en qué célula introdujeran la proteína, esas células se volvían sensibles a la luz.

    Deisseroth, por su parte, convirtió la canalrodopsina en un interruptor controlado por luz para las células nerviosas. Introdujo el gen de la proteína en neuronas de ratas y, al iluminarlas con luz azul, logró activar una señal nerviosa, avance que publicó en 2005. Dos años más tarde consiguió que ese interruptor funcionara en los cerebros de ratones vivos.

    La dotación del Nobel de Medicina de este año fue incrementada en 9%, hasta los 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), para conmemorar los 125 años desde que se fallaron por primera vez.

    Redacción propia a partir de información de Cooperativa. Si encuentras un error, avísanos y lo corregimos.

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