El Rancho Cunaquino: la pensión de profesores que hoy atrae a chefs y viñateros en Colchagua
Nacido en los años 70 como pensión para docentes de Cunaco, el local mantiene su cocina casera, vino en garrafa y menús de $10 mil, sin redes sociales y con clientes que incluyen a…

En los años 70, Silvia Ibarra comenzó a dar pensión a los profesores de las escuelas de Cunaco. Más de medio siglo después, ese espacio sigue funcionando como El Rancho Cunaquino, un local de cocina casera y abundante que se ha convertido en una picada de culto para chefs y viñateros del Valle de Colchagua.
El establecimiento mantiene una fórmula que no ha cambiado con el tiempo: sin redes sociales, con el vino servido en garrafa y con menús que, por $10 mil, ofrecen una comida contundente.
Esa sencillez es la que ha atraído a comensales reconocidos del mundo gastronómico y vitivinícola de la zona.
La historia del Rancho Cunaquino se remonta a la década de 1970, cuando Silvia Ibarra inició la pensión para los docentes de las escuelas de Cunaco. Desde entonces, el lugar conserva su esencia de cocina casera, sin pretensiones ni presencia en plataformas digitales.
El local no tiene redes sociales y mantiene el servicio de vino en garrafa, dos señas de identidad que lo distinguen en el panorama gastronómico actual. A pesar de ello, o quizás por eso mismo, entre sus comensales aparecen reconocidos chefs y viñateros del Valle de Colchagua, según se desprende de la información disponible.
La propuesta de El Rancho Cunaquino se sostiene en la abundancia y lo casero, con un menú que por $10 mil resulta contundente. Así, la antigua pensión para profesores de Cunaco se ha transformado en un punto de encuentro para el mundo del vino y la gastronomía de Colchagua, sin haber modificado su carácter original.
Redacción propia a partir de información de The Clinic. Si encuentras un error, avísanos y lo corregimos.