Navi Pillay, la jueza sudafricana que marcó el derecho internacional, gana el Nobel de la Paz
La abogada que luchó contra el apartheid, juzgó el genocidio de Ruanda y presidió la Corte Penal Internacional fue galardonada este viernes con el Premio Nobel de la Paz.

La jueza sudafricana Navi Pillay fue galardonada este viernes con el Premio Nobel de la Paz, según informó Cooperativa. Nacida en 1941 en Durban, en el seno de una familia tamil de siete hijos sostenida por su padre, conductor de autobús, Pillay construyó una trayectoria que la llevó desde los tribunales de su país hasta las más altas instancias del derecho penal internacional.
En 1967 se convirtió en la primera mujer sudafricana en abrir un bufete de abogados en Natal, provincia donde nació y cursó sus estudios universitarios. Bajo el régimen del apartheid, su origen la situaba en el grupo de personas "de color". Desde esa posición defendió a activistas contra la segregación racial, denunció casos de tortura y veló por los derechos de los prisioneros políticos recluidos en la prisión de máxima seguridad de la isla de Robben.
Su esposo, Gaby Pillay, también abogado y opositor al apartheid, fue detenido en varias ocasiones. Pillay ha recordado que solía pensar que el apartheid no sería eliminado mientras estuviera viva, pero que fue el apoyo colectivo de personas de todo el mundo, incluso de niños, lo que hizo posible la caída del régimen. "Si eso pudo lograrse también es posible construir un mejor sistema de protección de los derechos humanos", ha señalado.
Tras el fin del apartheid y una especialización en la Universidad de Harvard, en 1995 fue nombrada primera magistrada de color en el Tribunal Superior de Sudáfrica. Ese mismo año fue elegida jueza del Tribunal Penal Internacional creado para juzgar los crímenes del genocidio de Ruanda, donde ocupó el cargo durante ocho años, fue la única mujer durante la primera mitad de ese periodo y luego presidió el tribunal.
Los libros de derecho recogen su rol en el fallo que estableció que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir actos de genocidio, un hito en el derecho penal internacional. Quienes trabajaron con ella destacan su inteligencia y disciplina, junto con su modestia y empatía.
En 2003 fue elegida jueza de la Corte Penal Internacional, cargo que dejó en 2008, cuando fue elegida alta comisionada de Naciones Unidas.
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