Lula y Flávio Bolsonaro se acusan de corrupción en el primer debate de la segunda vuelta brasileña
El presidente brasileño y el candidato del Partido Liberal cruzaron acusaciones por el caso del Banco Master y un desfalco a las pensiones, a seis días del balotaje del 25 de octubre.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron un duro primer debate de cara a la segunda vuelta electoral, marcado por acusaciones mutuas de corrupción. El encuentro se realizó el domingo, a una semana del balotaje fijado para el 25 de octubre.
Bolsonaro llegó al debate tras ganar la primera vuelta con el 47% de los votos, mientras Lula obtuvo el 45%. Ambos buscaron desmontar la imagen del rival y captar el apoyo del electorado indeciso y del más del 20% que se abstuvo de votar en la primera instancia.
El intercambio más áspero se extendió por media hora, sin pausas, en torno a las sospechas de corrupción que afectan a ambos bandos. El caso del Banco Master, el mayor fraude de la historia de Brasil, y un desfalco millonario en los fondos de pensiones de la Seguridad Social concentraron el choque, que se intensificó con las investigaciones que alcanzan a familiares de los dos candidatos, incluido el propio Flávio Bolsonaro.
Lula afirmó durante su intervención que "la mentira es el fuerte de la familia Bolsonaro" y desafió a su rival a entregar a las autoridades la información bancaria y telefónica de ambos y de sus respectivas familias para "demostrar quién es corrupto" y "quién es honesto". Bolsonaro respondió que Lula tiene el dinero "en otro lugar".
El mandatario también buscó sembrar dudas sobre las intenciones de su contendiente en caso de ganar. Preguntó si planea privatizar la sanidad pública o la petrolera estatal Petrobras y si, con los recortes presupuestarios que propone, congelará el salario mínimo y las pensiones. Flávio lo negó de forma vehemente. Lula ironizó además sobre la posibilidad de que su rival pida prestada la "motosierra" a su "amigo", el presidente argentino Javier Milei, y le preguntó si su modelo es emular la difícil situación económica del país vecino.
La inseguridad pública, el tema que más preocupa a los brasileños según las encuestas, atravesó el discurso de Flávio Bolsonaro. El candidato del Partido Liberal acusó a Lula de proteger a las bandas de narcotraficantes y de defender "el derecho de los bandidos", mientras él prometió hacerles la guerra. Reiteró su promesa de incorporar a Brasil al Escudo de las Américas, la iniciativa de cooperación en seguridad impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Lula lo acusó de "subordinarse" a Washington.
En medio del cruce, el abanderado del Partido Liberal mostró la inscripción "corruPTo" en la palma de su mano para desestabilizar al gobernante de izquierda.
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