Corte Suprema suma a Marisol Rojas tras votación que se definió en el Senado
La presidenta de la Corte de Apelaciones de Santiago fue ratificada como jueza suprema en una jornada que el oficialismo dio por perdida hasta última hora, cuando los senadores De…

La ministra y presidenta de la Corte de Apelaciones de Santiago, Marisol Rojas, fue ratificada por el Senado como nueva integrante de la Corte Suprema, en una votación que el Ejecutivo llegó a considerar perdida y que se resolvió con el respaldo de última hora de los senadores De Urresti y Vodanovic.
El nombramiento es el segundo de carácter supremo impulsado por el ministro de Justicia, Fernando Rabat. Desde un comienzo el trámite arrastró dificultades: el gobierno presentó a Rojas ante la oposición como una candidata de centroizquierda, lectura que en ese sector nunca aceptaron, donde la identificaban como una jueza de derecha.
Rabat sostuvo esa caracterización con el argumento de que conoce a la magistrada desde hace décadas, cuando se desempeñaba como litigante en la Corte de Santiago. Los senadores de izquierda, en cambio, hicieron sus propias averiguaciones y no compartieron esa lectura.
La distancia quedó registrada en la Comisión de Constitución, donde las senadoras Claudia Pascual (PC) y Paulina Vodanovic (PS) se abstuvieron al votar su nombre para dejar constancia de que la candidata no las convencía. Ante los senadores, la propia Rojas respondió a ese punto: «Yo no tengo tendencia política, yo soy juez».
El plan original contemplaba votar a Rojas la semana previa, pero el Ejecutivo prefirió postergar la definición ante la información de que algunos senadores de izquierda buscaban provocar el rechazo en sala.
El martes el escenario se complicó. La votación estaba fijada para las 15.00 horas, pero a mediodía Rabat supo que era altamente probable que la sala rechazara el nombre por los votos de la oposición. Fuentes del Senado señalan que esa posibilidad indignó al ministro, sobre todo porque el cálculo político —el mismo que ha quedado en entredicho tras el escándalo de la trama bielorrusa, Luis Hermosilla y Antonio Ulloa— seguía pesando en las designaciones supremas.
Con la caída de Rojas como opción cierta, se abrió la alternativa de retirar su candidatura, pero Rabat se negó: estaba decidido a insistir y, si los senadores de oposición querían hacer valer un punto político, era responsabilidad de ellos. El ministro modificó sus palabras en la sala para apuntalar el nombre y activó a la Segpres para intentar evitar el fracaso.
Cuando el asunto estaba casi dado por perdido, el respaldo de los senadores De Urresti y Vodanovic permitió salvar a última hora la nominación de Rojas como nueva suprema.
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