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Jueves, 15 de octubre

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    IInara: la ciencia de la resiliencia infantil pone el foco en los contextos, no en el individuo

    Florencia Álamos, presidenta ejecutiva del centro que reúne a investigadores de seis universidades, plantea que los vínculos y las experiencias cotidianas pueden amortiguar el impacto de…

    Equipo ChileNoticias4 min de lectura

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    IInara: la ciencia de la resiliencia infantil pone el foco en los contextos, no en el individuo
    Imagen: La Tercera

    Los vínculos con adultos significativos y las experiencias cotidianas de cuidado pueden amortiguar el efecto de la adversidad temprana en el neurodesarrollo de niños y adolescentes, según plantea Florencia Álamos, presidenta ejecutiva del Centro de Investigación e Innovación en Niñez, Adolescencia, Resiliencia y Adversidad (IInara), iniciativa que reúne a investigadores de seis universidades del país.

    Álamos sostiene que el estudio de las experiencias adversas en los primeros años de vida mostró impactos en las trayectorias y en el neurodesarrollo, con consecuencias en la salud física y mental. Pero agrega que la evidencia reciente también identificó factores benevolentes que operan antes de que esa adversidad se traduzca en daño o psicopatología.

    Esos factores de protección, explica, no son extraordinarios sino simples y cotidianos, y se dividen en dos categorías: los vínculos y las experiencias. En los primeros años de vida importa el vínculo con un adulto significativo, ya sea un padre, una madre, una abuela, un cuidador o un profesor. En la adolescencia, el rol clave lo cumplen los pares. En la segunda categoría menciona las rutinas y un colegio donde los niños se sientan cuidados.

    La presidenta ejecutiva de IInara afirma que la resiliencia debe entenderse como un fenómeno más complejo y dinámico que un rasgo individual, una suerte de superpoder que se tiene o no se tiene. Según plantea, la ciencia de la resiliencia ha mostrado que los contextos cumplen un rol fundamental: el barrio que rodea al niño, la escuela y la familia.

    Sobre la edad en que ocurre la adversidad, Álamos señala que la plasticidad del cerebro en los primeros años de vida permite que programas, intervenciones o vínculos muevan la aguja con facilidad, lo que desde el punto de vista de la política pública resulta muy eficiente. Añade que los estudios neurocientíficos también muestran que después se abren otras ventanas.

    El diálogo entre ciencia y política pública es clave, según la presidenta ejecutiva de IInara, para la eficacia de las decisiones destinadas a fortalecer el bienestar de niños y adolescentes.

    Redacción propia a partir de información de La Tercera. Si encuentras un error, avísanos y lo corregimos.

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