Europa ensaya respuestas dispares frente a la crisis de vivienda que golpea al continente
Alemania topa los alquileres en zonas tensionadas, Francia fija un precio máximo por metro cuadrado y Austria limita las subidas al 1% en 2026. Portugal, en cambio, avanza hacia…

La crisis de vivienda que atraviesa España no es un fenómeno aislado: el encarecimiento de los precios, la escasez de oferta y los desahucios afectan a buena parte de Europa, aunque cada país responde con herramientas distintas, desde el control de rentas hasta la desregulación del mercado.
Alemania arrastra un déficit de 1,3 millones de viviendas. Para contener las rentas, en 2015 aprobó el llamado "freno al precio del alquiler", que faculta a los estados federados a declarar zonas "tensionadas" y, en ellas, limitar el precio de los nuevos contratos a un máximo del 10% por encima del alquiler medio. Berlín, Hamburgo y Colonia aplican además controles sobre las viviendas turísticas y exigen sistemas de identificación, mientras que en Múnich las autoridades pueden revisar datos de electricidad y agua para detectar viviendas vacías con fines especulativos.
En las grandes ciudades francesas, como París o Lyon, la administración fija un alquiler máximo por metro cuadrado. Austria impulsó en enero un "freno a los alquileres" que limita las subidas al 1% en 2026 y al 2% en 2027, aplicable en general a los pisos construidos antes de 1945, cuya renta está regulada; en los de mercado libre, el alquiler solo puede subir una vez al año.
Polonia mantiene precios fijados libremente por el mercado, aunque el propietario debe notificar la subida con tres meses de antelación. En los alquileres indefinidos solo puede ponerles fin por causas concretas, un esquema similar al de Rumanía, país que no cuenta con regulación ni topes a los alquileres salvo en la vivienda social.
En Italia, el gobierno de Giorgia Meloni impulsó el programa 'Piano Casa Italia' para recalificar en la próxima década unos 60.000 inmuebles públicos o concertados y ofrecerlos a precios asequibles.
Las políticas de desahucio también divergen. Francia aplica una tregua invernal que impide ejecutar expulsiones de viviendas entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo, medida que comparten Polonia y las regiones de Bruselas y Valonia, en Bélgica.
En Portugal, el Gobierno de Luís Montenegro sacó adelante una propuesta para reformar el mercado del alquiler y acelerar los desahucios, que por el momento no provocó reacción social, a diferencia de España, donde hubo protestas masivas contra los desahucios y los fondos buitre. La iniciativa portuguesa busca aumentar la oferta de vivienda en alquiler con medidas como la posibilidad de desahuciar cuando el inquilino acumule dos meses de rentas impagadas.
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