Alfredo Edwards: el cauce del Mapocho quedó con un ancho insuficiente para su caudal
El ingeniero hidráulico y autor de Ciudadano del Mapocho sostiene que la dimensión reducida del río expone a Santiago a crecidas y aluviones, y repasa en un libro las inundaciones que ha…

El ingeniero hidráulico Alfredo Edwards afirmó que el cauce del Mapocho quedó con un ancho insuficiente para su caudal, lo que representa riesgos para Santiago. «Fue muy mezquino el ancho que se le dejó al río Mapocho, y eso genera riesgos», declaró a La Tercera.
Edwards ha participado en el diseño de más de 200 defensas fluviales en más de 100 ríos del país. Su mirada sobre la cuenca de Santiago combina esa experiencia técnica con un vínculo personal que comenzó en la infancia: a los seis años acompañó por primera vez a su padre, también ingeniero hidráulico, a conocer el río, y de niño recorría en bicicleta sus orillas y las del canal San Carlos.
Ese recorrido vital y profesional quedó plasmado en Ciudadano del Mapocho, publicado por Tajamar Editores. El libro cruza historia natural, geología, urbanismo, ingeniería, literatura y memoria personal, y nació de una clase que dictó en 2008 en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica. «Los ingenieros tenemos un poco el complejo de que aquello que sabemos es una lata en una reunión social», contó. «Pero esa clase fue un golpe. Me dije: lo que sabes tienes que transmitírselo a alguien».
En el texto describe el Mapocho como «un cauce complejo, un torrente de vocación cordillerana y en proceso de formación, al que se ha intentado controlar desde la Colonia, no siempre con éxito». Esa condición, plantea, le otorga «una singular belleza».
El volumen recoge las crecidas que Edwards ha presenciado. Entre ellas la de 1982, que dejó imágenes como el caudal golpeando con fuerza el puente Pío Nono y un automóvil Mini Cooper cayendo por una ladera del río. También evoca el aluvión de 1993 en las quebradas de Macul y San Ramón, que dejó 26 muertos, 8 desaparecidos, numerosos heridos y cuantiosos daños materiales.
Ese recuerdo se reactivó con el aluvión de San Carlos de Apoquindo, que dañó la casa de su hermana. Edwards estaba enfermo, en cama, cuando comenzó a ver las imágenes del alud de agua y lodo. «Fue muy impresionante. Vi una imagen de General Blanche con agua escurriendo por la calle, y empecé a hacer cálculos. Me daba un caudal de unos 35 metros cúbicos», relató.
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